El mejor zaguero-arquero del Mundial, Neuer

Dicen que medio mundo descubrió el lunes a Neuer, porque así lo proclaman las redes sociales, esa nueva medida.

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Dicen que medio mundo descubrió el lunes a Neuer, porque así lo proclaman las redes sociales, esa nueva medida de la popularidad del personal.

Le bastaron dos horas para elevar su cuenta de twitter de 600.000 seguidores a más de un millón. En términos clásicos no hizo nada especial: tres paradas, ninguna de ellas espectacular. No imitó al mexicano Ochoa, o al costarricense Keylor Navas, o al rival, el argelino M’Bolhi.

El portero alemán ofreció una lección como zaguero central. No se recordaba en una Copa del Mundo un recital parecido. Desactivó varias jugadas argelinas desde su posición de líbero, fuera del área la mayoría de las veces, con un control, una seguridad y una precisión pocas veces vista y que es añorada por muchas defensas en Brasil.

Por lo general, este tipo de exhibiciones suelen pasar inadvertidas. No hay grandes voladas, ni estiradas cerca del palo, ni reacciones instantáneas a remates de quemarropa, nada. Neuer pertenece a otra especie, y más desde la llegada de Guardiola al Bayern de Múnich. Es un portero que juega. Muy bien, por cierto. Entre los palos es tan bueno como los mejores. Lo que le distingue es su capacidad para afrontar el desafío de actuar muy lejos de la raya de gol, empujar al equipo varios metros hacia delante y convertirse en un líbero de enorme eficacia.

Neuer se ampara en su condición de excelente atleta. Es rápido y muy fuerte. Se desplaza con una gran potencia por el campo. Eso le serviría de poco si no dispusiera de las cualidades mentales y emocionales para hacer su trabajo.

No tiene miedo a jugar lejos del área pequeña, territorio donde habita el 90% de los porteros. Fuera de ahí sienten horror al vacío. A Neuer le ocurre todo lo contrario. Le gustan los espacios abiertos, aventurarse fuera del área, disfrutar del juego y participar como un futbolista más.

Guardiola suele comentar que ningún jugador es más importante en el Bayern que Manuel Neuer. Tiembla con el miedo a verle lesionado. Es crucial en su sistema y, por extensión, en el de esta selección alemana, porque Neuer añade otra virtud extraordinaria: su precisión como pasador. Está obsesionado con jugar un rato de mediocentro, una oportunidad que no ha recibido, ni recibirá. El fútbol no suele permitirse estos lujos. Se interpretan mal. Sin embargo, Neuer adora jugar al loco. Funciona en ese juego mejor que la mayoría de sus compañeros.

Tiene un pie de primera y lee el juego como pocos. Todo eso, que generalmente pasa inadvertido en los porteros, es lo que asombró de Neuer en el partido con Argelia. Jugó el 37% de los balones fuera del área grande. Lo hizo en 21 ocasiones, récord del presente Mundial y probablemente de todas las ediciones anteriores. Como libero se anticipó en todas las ocasiones a los delanteros argelinos, a veces en situaciones extremas. Como pasador ofreció un recital, especialmente en un pase de 60 metros que Thomas Müller estuvo a punto de convertir en el primer gol del partido.

Neuer no hizo ningún milagro frente a Argelia. Los evitó con un despliegue que le erigió en el mejor defensa alemán. De lejos.

Fuente: Late y Marca

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