La crónica del hincha en el Clásico

El clásico numero 207 en los ojos de los hinchas y contado desde la tribuna del Siles.
Foto: Agencia Marka Registrada
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El clásico paceño es un evento representativo del fútbol boliviano, reúne hace 90 años a más de 40 mil personas, donde algunos van a ver posiblemente su último partido y otros el primero, cada uno de ellos preparándose con un ritual, como usar la misma vestimenta en todos los partidos, preparar la misma radio o solo llegar al mismo asiento en el que ve cada partido.

Los hinchas van llegando vestidos de celeste o amarillo, entrando en medio de empujones y pisadas debido al poco espacio para caminar en las gradas,y cuando están a minutos del partido, se despliegan banderas en la curva norte y en la sur, que prepararon con tanta pasión los pertenecientes a ambas barras, la tribuna empieza a cantar las canciones creadas por la barra correspondiente a su equipo, se empiezan a prender las luces de los celulares y junto con fuegos artificiales los equipos salen y todos se ponen de pie, volviéndose la hinchada en una figura muy alineada, empiezan a cantar el himno de La Paz, unos más fuerte que otros y cuando este concluye suena un fuerte aplauso de la hinchada.

En el inicio del partido, empiezan los silbidos y típicas frases que intercambian las barras, atacándose una a otra, sumando a quienes dedican estas a los jugadores del.equipo contrario, mientras que otros permanecen en silencio observando. Los minutos de juego transcurren, en cada falta las manos de la hinchada se levantan mientras reclaman, en cada pérdida de gol las mismas manos vuelven a levantarse- algunas en dirección a sus propias cabezas- en señal de la emoción que viven y la intensidad de las barras que hacen temblar el escenario. No falta la aparición del hincha que dedica palabras fuertes a un jugador del propio equipo del que está vestido, mientras que otro en su costado se mantiene en silencio mirando la jugada.

Ya en el medio tiempo la hinchada empieza a levantarse de sus apretados lugares, dirigiéndose a las largas filas para un sándwich de chola, otros se paran para estirar las piernas un rato y por último los que permanecen sentados y empiezan a charlar con su familia, amigos o pareja. En el comienzo de la segunda parte el estadio se une de norte a sur en un solo silbido contra los árbitros, se reanuda la música de las barras y empiezan a cantar cuando una leve lluvia empieza a caer, todos sacan un paraguas o ponchillo para cubrirse y los afortunados que se encuentran en los asientos cubiertos por las bandejas altas permanecen tranquilos.

El partido ya en minutos finales permanece sin goles y los hinchas empiezan a ponerse más nerviosos esperando que su equipo meta el gol de la victoria. Ya para cuando el árbitro toca el final la hinchada silba decepcionada por el empate mientras que la lluvia se intensifica mas dando el cierre a la noche del clásico paceño entre Bolívar y The Strongest.

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