La verde nos desenamora cada vez más

Más que un análisis esta es una carta de desamor, Bolivia nos lastima tanto cada vez que juega, que debemos decirlo.

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Más que un análisis esta es una carta de desamor, Bolivia nos lastima tanto cada vez que juega, que debemos decirlo.

No encuentro otra forma de explicar este amor tan pocas veces correspondido, incondicional, me llenas de ilusión de que algún día seremos felices, pero no, siempre que te toca poner de tu parte dejas que las cosas pasen y me dejas golpeado, herido pensando que se pudo hacer para que las cosas no sean como lastimosamente son, nuestra realidad duele.

Este no es un análisis de la producción de la verde, es prácticamente una carta de desamor a nuestra Selección Boliviana, nos maltrata tal cual lo hizo ese amor que nunca fue. Juega con el sentimiento de un pueblo que ingenuamente -cree ciegamente en ella, cada vez menos, pero cree en ella- tal cual aquel enamorad@ que no sabe ver más allá de la realidad que te ofrece esa persona especial.

De fútbol no se puede hablar mucho, casi nada, simplemente porque Bolivia no propuso jugar en más de 180 minutos, corrimos atrás de la pelota, admirando los números de los rivales -que encima eran suplentes de los mundialistas- la verde, se redujo a una llovizna de pelotazos, tan pocos y tan insulsos que los entrenadores de Ecuador y México seguramente no pudieron sacar conclusiones de su labor defensiva.

El debut de Ballivián, Castro y Ovando, discreto con mayúsculas, todos por debajo del nivel en sus clubes; La forma en que Ballivián ve la roja, expone además a nuestro arbitraje que se deja ultrajar, estamos acostumbrados a la mediocridad.

No sabemos defendernos, no sabemos generar opciones, a qué jugamos (?) … para qué jugamos (?) … cuando la coyuntura al rededor esta podrida, el caracter del jugador debe mostrar alguna respuesta, aunque sea individual, pero no se salva ninguno, no tenemos ni eso, ni siquiera el último eslabón de la cadena de esperanza nos ayuda, los jugadores han perdido el compromiso, como casi todos se han acostumbrado a la derrota, lo han asimilado como algo normal.

Así pasamos el tiempo, en un país que se supone busca un mismo objetivo se hablan lenguajes diferentes: dirigentes, cuerpo técnico, y sobre todo jugadores no se entienden, no son capaces de proponer soluciones aunque sea inmediatas dentro de un campo de juego, nadie asume responsabilidades deportivas, todos miran a un costado, Me tiene cansado, como a más de uno, como a casi todos los bolivianos.

Así es el amor, cuando es puro y sincero siempre quedas demasiado expuesto a salir lastimado, por eso estamos para sufrir y pensar que algún día van a cambiar las cosas, pero cuándo (?) … no queremos que nuestros nietos vean los cambios, queremos comenzar nosotros hoy. No me refiero a cambiar sólo DT o jugadores … no importa las fichas que sean el resultado es el mismo, ¿O será que las fichitas que perjudican son la de los escritorios?

Son dudas que siguen surgiendo intentando encontrar los “por qués” a esta nuestra realidad. Verde querida, me sigues lastimando tanto o más que aquella persona “innombrable”, busquemos una salida la relación ya es insostenible, aunque igual a pesar de tanto de dolor, te voy a amar siempre, peor no dejes que abusen de ese amor.

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