El bloque bajo de Marruecos, la clave del equipo sensación de Qatar 2022

El equipo que eliminó a España y que busca su pase histórico a cuartos de final en Qatar 2022

Sin duda el batacazo de los 8vos de Final lo dio la selección de Marruecos tras eliminar a España en la tanda de penales en un partido en el que el plan del DT Walid Regragui se impuso. Analizamos el cerrojo defensivo marroquí y las claves para que España no lo haya podido abrir.

Marruecos propuso un 4-3-3 que a la hora de defender se convertía en un 4-1-4-1 o 4-5-1 con el retroceso de los extremos, que incluso bajaban más metros para evitar situaciones desventajosas por banda y para ayudar a encerrar a los interiores españoles, Pedri y Gavi, para que no puedan recibir entre líneas.

De esa forma, como era de esperarse, Gavi y Pedri se posicionaban a espaldas de los interiores marroquíes, Ounahi y Amallah, los cuales salían individualmente a presionar cuando los centrales españoles tenían el balón, siempre intentando tapar línea de pase hacia Gavi o Pedri, que si recibían entre líneas (casi no ocurrió) activaban la presión del extremo (Ziyech o Boufal) más la de Amrabat, que fue el eje de esos triángulos defensivos de Marruecos, que bloquearon toda posibilidad de que España tenga juego por espacios interiores tendiendo encerrados a sus centrocampistas y a Asensio.

Uno de los problemas de España fue que insistió demasiado en progresar buscando a sus hombres entre líneas, por dentro, a pesar de la férrea oposición marroquí en esos espacios. No buscó situaciones de 2vs1 por banda y le faltó atacar el espacio a la espalda de los defensores rivales. Jordi Alba propuso varios desmarques en profundidad que fueron ignorados por sus compañeros.

De hecho, la única situación clara que generó España en el primer tiempo fue esta acción en la que Asensio ataca el espacio a espaldas de Aguerd, Jordi Alba, nuevamente protagonista en una profundización, lo ve y ejecuta rápidamente el pase. Ocasión muy clara en la que por cierto Ferrán llegaba solo en el 2do palo.

Si bien es normal que alguno de los interiores de España baje a dar claridad en salida, el cerrado bloque de Marruecos hizo que por momentos sean ambos interiores españoles los que bajen a recibir, y si bien eso les daba más espacio para jugar, quedaban muy lejos del arco rival y lejos de ser la conexión entre los primeros hombres y los delanteros.

A España le faltó sorpresa y, sobre todo, arriesgar un poco más el balón. Probar filtraciones más arriesgadas, generar superioridades desde el inicio con la conducción de los centrales que, si bien conducían, no lo hicieron con la suficiente agresividad como para atraer rivales y que descuiden el espacio a su espalda, y los pases fueron horizontales casi todo el tiempo. Sin darse cuenta, España fue fundamentalista, priorizando la posesión por encima del obligatorio riesgo que debía asumir ante un bloque defensivo tan bajo como el de Marruecos. Jugar posicional no significa jugar estático, sin desmarques repentinos ni intercambios posicionales sorpresivos. El juego posicional sí consiste en ocupar los espacios de forma equitativa en ataque, pero de nada sirve si no se sorprende con lo más importante que tiene este juego: el balón.

Marruecos, con una disciplina táctica y concentración admirables, y con Sofyan Amrabat como figura indiscutible por su importancia en el buen manejo del bloque a la hora de defender, y por la agresividad con la que realizaba las coberturas cuando sus compañeros eran superados (partidazo total del jugador de la Fiorentina), se llevó una histórica y merecida victoria en la tanda de penales, aunque en el partido tuvo algunas ocasiones de ganarlo en tiempo regular. Sin duda alguna, el batacazo de esta fase de 8vos de Final de la Copa del Mundo.


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